Estreñimiento en Niños... Síntomas y Causas

Qué es el estreñimiento? El estreñimiento se define como una disminución del número de defecaciones en comparación con el patrón normal del niño o el paso de heces secas y duras que son difíciles o dolorosas de expulsar. Este padecimiento es más frecuente en los niños que en las niñas.

En el 25% de los casos comienza a manifestarse en el primer año de vida, y registra la pre-valencia más alta en los pequeños entre los 2-4 años de edad.

Qué causa el estreñimiento? Algunas veces no se logra identificar ninguna razón que lo explique. Sin embargo, algunas de las causas más frecuentes son:

  • Dieta inadecuada

  • Falta de ejercicio: la actividad física ayuda a mover el alimento digerido a través del intestino.

  • Estrés

  • Retrasar frecuentemente ida al baño: por jugar, por estar en la escuela, etc

  •  Determinados medicamentos

  •  Problemas médicos: anomalías del intestino, recto y/o ano; problemas del sistema nervioso central, hipotiroidismo, etc.

 Cuáles son los síntomas del estreñimiento? Este trastorno provoca inapetencia, malestar general, cansancio, dolor abdominal  y/o evacuaciones con dolor e incluso sangrado cuando se hacen fisuras en el ano.

Tratamiento del estreñimiento

     Es importante habituar al niño a seguir un régimen dietético adecuado así como educarle en el aprendizaje de unos hábitos defecatorios correctos.

     El tiempo de tránsito intestinal se ve muy influido por la cantidad de fibra aportada por la dieta alimenticia. Las dietas ricas en alimentos con fibra se traducen en deposiciones más frecuentes y un tiempo de tránsito intestinal más corto. Producen heces voluminosas y blandas mientras que en las dietas pobres en fibra las heces son escasas, secas y duras.  

     A partir de los 2 años y medio es recomendable que el niño sea animado a sentarse  en el servicio sanitario durante un tiempo entre 5-10 minutos, de 2 a 3 veces al día, preferiblemente después de las comidas, a fin de aprovechar el reflejo gastrocólico.

          Recomendaciones dietéticas

  • Aumente el consumo de frutas a un mínimo de 2 veces al día: mango, naranjas, mandarinas, limón dulce, papaya, piña (con el corazón). Puede hacer de la fruta el postre habitual. No se recomienda más de una banano en 24 horas.

  • Aumente el consumo de vegetales de preferencia crudos o al vapor y con cáscara: pepinos, zanahorias, lechuga, tomate, pimiento verde y rojo, espárragos,   

  • Consuma leguminosas enteras: frijoles, lentejas, garbanzos, maíz dulce

  • Consuma picadillos de hojas y cáscara: cáscara de plátano, papas con cáscara, cáscara de yuca, hojas de remolacha, rábano, espinaca y mostaza.

  • Utilice cereales integrales: pan, galletas, arroz integral, avena, granola, cereales tipo Komplete, All Bran, Bran Flakes, Fibra Max, Oat Bran  

  • Alternar el pan blanco con al menos una ración de pan integral.

  • Consuma abundantes líquidos: agua, refrescos naturales sin colar (para que no pierdan la fibra de la pulpa): un mínimo de 6-8 vasos.

  • Aumente el ejercicio físico.

  • Utilice miel de abejas para endulzar las bebidas en mayores de 1 año

  • Evitar el consumo de leche: no más de 24 onzas en 24 horas.

  • 1/4 a 1 cucharadita de melaza o miel de tapa en 4 onzas de leche (en vez de ofrecérsela con chocolate)

       En cuanto a los niños en edad escolar, numerosos estudios han resaltado que en general sus costumbres alimentarias no son, precisamente, las más idóneas para combatir el estreñimiento. Por lo general, ellos tienen un consumo escaso de alimentos ricos en fibra, y en su lugar, se decantan por los alimentos ricos en proteínas y en hidratos de carbono refinados.

El estreñimiento en los niños generalmente no es grave. Sin embargo, el estreñimiento crónico puede provocar complicaciones o indicar una afección oculta, no diagnosticada. Lleva a tu hijo al médico si el estreñimiento dura más de dos semanas o está acompañado de lo siguiente:

  • Fiebre

  • Vómitos

  • Sangre en las heces

  • Hinchazón abdominal

  • Pérdida de peso

  • Roturas dolorosas en la piel alrededor del ano (fisuras anales)

  • Protuberancia intestinal que sale afuera del ano (prolapso rectal)

Aprendiendo a usar el inodoro

Dra. Paula Buitrago

Pediatra Neonatologa

Cuándo debo empezar?

Algunos niños están fisiológica-mente preparados para el entrenamiento del baño  a los 18 meses de edad mientras que otros lo están hasta los 3 o 4 años = Cada niño es diferente!

Qué implica aprender a ir al baño?

          © Aproximadamente a los 18 meses,  el sistema digestivo y la vejiga del niño han madurado lo suficiente como para retrasar la deposición o micción lo suficiente para lograr llegar al baño.

          © La capacidad de asociar la necesidad de eliminación con el uso de la bacinilla y acordarse de usarla son conceptos que "maduran" un poco después de los 2 años.

          © Destrezas motoras necesarias para llegar al baño, bajarse los pantalones y sentarse en la bacinilla.

          © La preparación social  - conciencia de que otros usan el inodoro más el deseo de imitar ese comportamiento se incrementa a partir de los 18 meses.

          © La preparación emocional ocurre hacia los 2-3 años: el deseo de usar la bacinilla, asumir cualquier temor relacionado con el baño.

          © Las Habilidades verbales se expanden a  los 2 o 3 años.  

          © Capacidad de visualizar acciones (pensamiento simbólico), planear (resolución de problemas) y memorizar— son habilidades que comienzan a emerger al primer año de vida pero que están mucho mejor afianzadas a los 2 años de edad o incluso más tarde.

          © Durante este proceso, su hijo tendrá que aprender a coordinar una combinación compleja de tareas físicas y cognoscitivas y todo este aprendizaje toma tiempo!!!!

  • Si el proceso se inicia antes de los 18 meses de edad, eso no quiere decir que vaya a ser dañino para el niño pero las expectativas de los padres deben ser realistas sin que  en el proceso se imparta castigo ni se maltrate.

  • Los niños menores de 12 meses no sólo estarán menos listos en términos de control de la vejiga y el intestino sino que tal vez no tengan las destrezas físicas necesarias para llegar hasta la bacinilla y quitarse la ropa a tiempo.

  • El sexo del niño tiene poco que ver con lo pronto o tarde que aprenda el hábito y los factores individuales ejercen una fuerza mucho mayor.

  • No hay ninguna relación entre la edad en que alguien aprende a ir al baño y su inteligencia. Se recomienda que los papás Inicien el proceso cuando no se sientan estresados, cuando tengan tiempo libre del trabajo o cuando no se anticipen cambios en el hogar. Un niño que se siente desorientado por recientes perturbaciones tales como una mudanza a una nueva casa, un divorcio o la llegada de un nuevo bebé al hogar podría tratar de recuperar el equilibrio emocional ejerciendo un mayor control sobre aquellos aspectos de su vida que están a su alcance.

Cómo se si mi hijo está listo?

  • Usted mejor que nadie puede juzgar en qué momento ha adquirido su hijo las destrezas necesarias,  aunque no siempre es fácil  determinar el mejor momento para empezar el entrenamiento del baño pues los niños pueden estar listos en un área del desarrollo pero en otra(s) no.

  • Identifique las señales que indican que el niño está listo independientemente de la edad que tenga:  

    * Permanece seco al menos por 2 horas seguidas durante el día o se despierta seco después de las siestas

* Las deposiciones se vuelven regulares y predecibles

* Sus expresiones faciales, postura o palabras revelan que están por orinar o defecar

* Puede seguir instrucciones simples

* Puede ir andando hasta el baño y volver, así como ayudar a quitarse las prendas

* Luce incómodo cuando tiene el pañal sucio y quiere que lo cambien

* Pide que lo dejen usar el inodoro o bacinilla

    * Pide que le pongan ropa interior de niño grande

Reglas que nunca debe olvidar:

          Hay ciertas reglas universales relacionadas con el entrenamiento para usar el inodoro que harán que la experiencia de su familia sea mejor. Entre éstas figuran:

  • Tenga una actituda positiva:  cada vez que el niño progrese, aunque sea un poquito, elógielo; cuando fracase, dígale que con seguridad la próxima vez lo hará mejor y pídale que le ayude a limpiar.

  • Mantenga la rutina del baño lo más consistente posible: la bacinilla en el mismo lugar, la misma secuencia de acciones y cerciórese de que el entrenamiento que usted ponga en práctica sea consistente con el que impartan las demás personas que cuidan del niño.

  • Disfrute de los momentos cómicos y encantadores que se presentarán a lo largo del proceso.

Cómo llevar a cabo el proceso?

  • No se debe obligar al niño en ningún aspecto del proceso.

  • Enseñarle a vestirse y desvestirse por su cuenta.

  • Aproximadamente al cumplir 1 año, su hijo empezará a reconocer la sensación de que tiene el recto o la vejiga llenos, lo que indica la necesidad de evacuar. Es buena idea reforzar la conciencia de este vínculo: cuando note que está a punto de evacuar  dígale "creo que ya viene caca o pipí, lo sientes? Una vez que haya ensuciado el pañal cambiárselo de inmediato para reforzar el concepto de que las deposiciones y la orina deben ser retirados del cuerpo y botarse. No utilice palabras como sucio o cochinada porque pueden hacer sentir mal al niño.  

  • El observar a uno de sus padres, especialmente al del mismo sexo, o hermanos mayores es uno de los mejores modos de enseñarle a hacer lo mismo. La observación no sólo responde a muchas de las preguntas sin plantear de su hijo sino que muy pronto el deseo de imitar su comportamiento la impulsarán a querer usar el inodoro y a pasar del inodoro a la ropa interior.

  • Permita que la observe si eso no lo hace sentir incómoda.

  • Indiqué el proceso. Utilice palabras sencillas y comunes como pipí o caca.

  • Bajarse la ropa.

  • Quedarse sentado en la bacinilla.

  • Limpiarse cuidadosamente con papel higiénico siempre de adelante hacia atrás en el caso de las niñas. 

  • Bajar la palanca del inodoro si el niño lo desea y no se asusta con el ruido.

  •   Lavarse y secarse las manos

        Si siente que su incomodidad tiene un efecto negativo sobre el niño, sugiérale que observe a otro familiar que no se incomode, o busque otros métodos como charlas, libros, etc para familiarizarla con el proceso. 

  • En el momento en que el niño muestre interés usted puede llevarlo a comprar la bacinilla y permitirle que escoja la que él quiera. Cuando llegue a la casa marque la bacinilla con el nombre del niño, anímelo  a jugar con ella, a colocarla donde él quiera, no es necesario que esté en la baño desde el comienzo. El orgullo de pertenencia con frecuencia lo ayuda a interesarse en su uso. 

  • La mejor bacinilla es aquella que es cómoda para su hijo y fácil de limpiar para usted. Cerciórese de que los pies del pequeño toquen el piso. Puede usar un detergente o desinfectante una vez al día. También puede usar una silla infantil ajustada al inodoro y ponga a disposición un taburete en el que descansen los pies del niño de tal modo que pueda apoyarse en el mismo al defecar (esta es la preferida para niños con hermanos mayores).

  • El acto de comprar e instalar la bacinilla no significa que el niño la usará. Anímelo a sentarse en ella mientras hojea libros o juega con sus juguetes y permítale que al principio se quede completamente vestido si así se siente más cómodo.

  • Una vez que su hijo se haya acostumbrado a la idea de la bacinilla y tenga una clara idea de su asociación con la evacuación, es hora de facilitarle su  uso efectivo: empiece a ponerle ropa interior en lugar de pañales, evite ponerle overol`s, jeans, medias largas o prendas que tengan cremallera, botones, o un cinturón que sea difíciles de quitar. Recurra a vestidos cortos o bien pantalones largos o cortos con cintura elástica para ambos sexos o si el niño lo prefiere permita quedarse sin nada de la cintura para abajo mientras está en la casa. Los pañales de entrenamiento son difíciles de quitar. Es mejor usarlos por la noche como una forma de que el niño sienta que está usando ropa interior pero con la facultad de absorber las evacuaciones accidentales hasta que esté entrenado para pasar la noche seco.

  • Anime a que le avise cuando esté a punto de orinar o defecar. Al comienzo es más probable que le avise cuando el pañal ya esté mojado. En este caso elogie por haberle avisado y sugiera que la próxima vez le avise antes. Puede ayudarlo a ser más consciente de sus necesidades preguntándole si necesita ir al baño o llevándolo hasta donde está la bacinilla después de cada siesta y entre 15 a 20 minutos después de cada comida. Entre más independiente lo ayude a sentir durante este paso –permita que camine hasta la bacinilla en lugar de llevarlo cargado, dejando que él mismo se baje los pantalones (tal vez con un poco de ayuda) más capaz se sentirá y será menos probable que se resista.

  • Cuando el niño ya esté sentado en la bacinilla, pídale que trate de hacer caca o pipí. Si nada pasa, póngase de cuclillas al lado del pequeño, tómelo de la mano, converse, lea un cuento, o busque otro modo de hacer que se quede sentado y contento por un rato pero no por más de tres a cinco minutos. Pero si empieza a intranquilizarse o resistirse, déjelo ir. El tratar de forzarlo a usar la bacinilla tan sólo creará más resistencia y dificultará el proceso de entrenamiento.

  • Cuéntele a los demás miembros de la familia lo que el niño pudo hacer en la bacinilla y anime a que lo elogien también. Siga felicitando al niño cada vez que lo use o haga el intento pero no exagere porque podría sentirse presionado.

  • Cuando su hijo haya podido usar la bacinilla de modo efectivo en varias ocasiones a sugerencia suya, trate de bajar la guardia un poco para ver si el pequeño responde a la urgencia de usar la bacinilla por su propia cuenta. Concéntrese en mantener sus comidas y siestas a horas regulares, eso hará que su urgencia de evacuar sea más predecible.

  • Pequeñas recompensas pueden ser un modo efectivo de demostrarle que ha hecho un buen trabajo y que debe sentirse complacido de su propia conducta. Si su hijo pide que le de un regalo más grande la próxima vez dígale con calma que no, ofrézcale el regalo usual y genere una distracción con otra actividad. Contemple la idea de hacer una tabla del baño a la que su hijo pueda pegar una estrella dorada por cada logro. Los abrazos y elogios son los motivadores más poderosos.

  • Cuando el niño necesite usar el inodoro en un lugar distinto a su casa, acompáñelo y brinde su ayuda, cerciórese de que sigue la misma rutina que ha aprendido en casa.

  • Los papás a menudo se preguntan si deben empezar a enseñarles a orinar a sus hijos varones de pie o sentados. No hay una respuesta óptima. Si el niño es muy pequeño puede empezar el proceso sentado hasta que se haya familiarizado y tenga más probabilidades de atinar al momento de orinar. Hacia los 2.5- 3 años, cuando comienzan a interesarse en el concepto del género, empiezan a imitar a sus papás, amigos o hermanos mayores y se paran para orinar.

          w Algunos niños logran defecar en la bacinilla antes de poder orinar puesto que les es más fácil demorar una deposición lo suficiente como para llegar hasta la bacinilla. Absténgase en lo posible de volver a ponerle pañales esto probablemente lo hará sentir que ha fracasado, mantenga la presión ligera pero constante, y trate de conservar el sentido del humor hasta completar el entrenamiento.

Cómo reaccionar antes los Accidentes?

  • El proceso para que el niño se siente en la bacinilla y comienza a usarla con cierta regularidad por lo común tarda 6 semanas aproximadamente y es posible que durante este período ocurran "accidentes" e incluso regresiones. Además, deben transcurrir al menos 6 meses a partir de que el niño comienza a usar la bacinilla para considerarlo totalmente entrenado.

  • Los accidentes relacionados con el uso de baño resultan frustrantes, primero por el desagradable proceso de limpiar después de lo ocurrido, porque tienden a ocurrir cuando los padres están de prisa, la familia está estresada o el niño está en un entorno extraño además de otros asuntos como vergüenza, el control y la auto imagen como padre.

  • Los accidentes son resultantes del olvido, de una distracción momentánea, o del deseo del niño de poner a prueba sus límites, todo lo cual es parte normal del crecimiento.

  • Los niños pequeños pueden distraerse lo suficiente por una variedad de estímulos y no se percatan de las señales de su cuerpo que le indican que necesita orinar.

  • Es posible que su hijo use la bacinilla todos los días sin ningún percance en casa pero que se “olvide” de la secuencia necesaria de acciones en la casa de un amigo o en un restaurante.

  • A pesar de que la habilidad verbal se incrementa muchísimo entre los 2-3 años, es posible que el niño no sepa cómo expresar nuevas situaciones como que su piel está irritada o que está estreñido.

  • Los accidentes pueden forman parte de una lucha de poder entre padres e hijos. Esto ocurre cuando existe un conflicto del enfoque paterno hacia el entrenamiento y el temperamento del niño, su etapa de desarrollo y su estilo de aprendizaje.

Por ejemplo, unos papás que constantemente preguntan a su hijo si necesita ir al baño, pueden despertar la resistencia del pequeño si éste se encuentra en una fase de independencia. En un intento por controlar su propia rutina, el niño puede negarse a admitir que necesita usar la bacinilla hasta que es demasiado tarde. Si el papá no cambia de enfoque o reacciona con demasiada vehemencia o muy negativamente, el niño tenderá a resistirse aún más.

  • Los cambios en la rutina diaria pueden conducir a resistencia: una nueva niñera, la presencia de huéspedes en la casa, un cambio en el horario suyo que hace que le dedique menos tiempo, puede causar ansiedad en el niño y disminuir su voluntad o habilidad para seguir la rutina del baño.

  • Prepárese para enfrentar los accidentes así le será más fácil responder de un modo razonable y estimular una conducta más positiva.

  • Al responder tranquilamente podrá evitar las luchas de poder, la prevención, la ansiedad, la rebelión y otros enredos emocionales.

  • No es recomendable gritarle pero si es importante que el niño sepa que no es aceptable orinar o defecar donde a él le plazca.

  • Si los accidentes han aumentado o usted percibe que el niño se está resistiendo, debe bajar la guardia y dejar que sea el niño quien marque la pauta por un par de días. Trate de determinar que es lo que está causando que su hijo tenga accidentes, considere si su comportamiento favorece o entorpece la situación. Si su hijo capta que usted acepta y está dispuesta a responder a sus necesidades particulares, se tornará mucho más receptivo a sus esfuerzos por entrenarlo.

  • Otra causa de percances puede ser la irritación en la piel en el área genital o anal, una infección de las vías urinarias o el hecho de que esté estreñido. En estos casos comente la situación con el pediatra.

  • Su hijo puede no estar listo para completar el entrenamiento y trata de hacérselo notar del único modo en que es capaz: mediante los accidentes. Haga un alto, espere unas semanas y observe cómo responde. Si tiene muchos accidentes y a usted le molesta mucho, considere volver a darle la opción de usar pañales pero es último recurso ya que el niño lo va a asumir como un retroceso en su crecimiento y se va a sentir menos motivado a usar la bacinilla.

Prevención de accidentes

  1. Procure que el niño vaya al baño antes de salir de la casa.

  2.   Durante un período de por lo menos 6 meses después de completar el entrenamiento para ir al baño, cada vez que salga siga llevando toallas húmedas, un cambio de ropa, y otras cosas que pueda necesitar en caso de un  accidente.

  3.  Cubra el colchón  de la cama de su hijo con un forro de plástico en caso de que se moje en la noche

  4.  Prepare al niño ante cualquier situación nueva que se avecine. 

 

Qué puede provocar una regresión en el niño?

1. Cambios en la rutina

2. Embarazo o  nacimiento de un nuevo hermanito

3. Una enfermedad significativa en el niño o en un miembro de la familia

4. Una muerte reciente

5. Conflictos maritales o el divorcio de los padres

6. Una mudanza próxima o estar en una nueva casa

Así como usted decide romper su dieta o suspender su rutina de ejercicios durante un período difícil en el trabajo, su hijo podría necesitar suspender por un tiempo su aprendizaje para usar el inodoro con el fin de ajustarse a su nueva situación en el hogar.

Cómo resolverlo?

1.    Identifique el problema:

2.    Dígale a su hijo que sabe lo difícil que debe haber sido para él seguir con su rutina cuando están pasando tanta cosas.

3.    Aplique medidas prácticas para aliviar la aflicción del niño: por ejemplo pasar un tiempo a solas con el niño sin el hermanito.

4.    Deje que la lucha sea más del niño pero que sienta el apoyo.

 

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El Uso de redes sociales en niños y adolescentes

Es importante  entender que las redes sociales llegaron junto con los dispositivos electrónicos a constituir una  realidad digital, de la cual no s e puede huir ni  negar. Partiendo de este hecho resumo algunas recomendaciones importantes para implementar su uso con niños y adolescentes:

Estar dispuesto como adulto a acompañar a los hijos en el uso de electrónicos y redes sociales aceptando la responsabilidad y dedicación que esto requiere para que sea un espacio seguro, creativo y de valor para los chicos

Las recomendaciones por edad del uso de  redes sociales, son claras en  que los menores de 9 años no deben tener ninguna de uso personal y si usan alguna es la  de un adulto responsable que en compañía permanente supervise el contenido y la interacción del menor con algún familiar que viva lejos o con algún amigo o compañero por alguna   razón especial.

De los 10 a los 12 años se recomienda que los chats o redes Sociales se limiten a los juegos que facilitan la interacción en línea con sus pares y que estos a su vez sean todos conocidos o bien monitores dos por un adulto.

A partir de los 13 años la mayoría de las redes sociales permiten la apertura de cuentas personales, la sugerencia de mi parte sería empezar con una sola red social, esperar y explorar como le va a su hijo/a  con su uso e ir valorando poco a poco si lo amplían a otros.

Crear Pautas de uso con respecto a los tiempos, horario y las aplicaciones que se van a utilizar así como la supervisión sobre seguridad y privacidad que de forma periódica debe realizar el adulto responsable.

Buscar equilibrio entre experiencias reales y digitales con respecto a la vida social de sus hijos, este es un aspecto clave para el desarrollo armonioso de los chicos, así como evita dificultades en el desarrollo de habilidades sociales y adicciones al uso de estas aplicaciones.

Tener un estilo de comunicación abierto y participativo con los hijos/as de tal manera que la comunicación sobre este y otros temas sea fluida y enriquecedora

Utilizar software adecuando para filtrar el contenido, las aplicaciones y el tiempo de uso de los chicos con el dispositivo de uso. En el  mercado hay muchas opciones tanto gratis como con costo que se puede valorar la. Mejor de acuerdo a las necesidades de cada hogar

Cuando ya está edad de abrir su propio perfil en alguna red social es importante que se revise periódicamente la configuración y perfil de seguridad de la red social específica en uso. De igual manera es importante que usted como adulto responsable se familiarice con la red que está usando su hijo/a.

Computadoras o uso de dispositivos inteligentes en áreas comunes de la casa, esto permite un acompañamiento más fluido y un navegar más seguro para los chicos

Son evidentes todas las ventajas que ha traído a nuestra vida actual esta realidad digital, sin embargo también es importante conversar con los hijos los peligros o riesgos que pueden implicar las redes sociales para ellos.

La  recomendación de solo aceptar reales conocidos en la red social , es necesaria empezarla desde muy temprano, comentándoles que así como en la calle no hablamos con extraños, no lo hacemos en las redes sociales. Cuando empieza la adolescencia es necesario enseñar noticias o evidencias reales de los peligros de no respetar esa norma e seguridad , ya que en estas etapas los jóvenes piensan que ninguna cosa mala sobre la que se alerte es real o les va a pasar de verdad. Lo mismo con respecto a con quien compartir información personal, fotografías o comentarios personales sobre si mismo o sobre amigos o conocidos.

En este mismo aspecto es importante recordar otros peligros tales  como enviar fotos íntimas o de contenido erótico o citarse solos por primera vez con personas que conocen únicamente en las redes Sociales digitales.

Otra recomendación de seguridad es hacerles saber que por más confianza que tengan con amigos no deben compartir las claves de las redes con nadie.

La adicción a las nuevas tecnologías es un problema en alza que los padres no deben descuidar y darle la importancia que tiene. El tiempo que pasen sus hijos en Internet tiene que estar limitado, según sean las motivaciones de uso de la red y la edad.

Dra. Catalina Cárdenas

Psicóloga Clínica

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Daltonismo en niños... Síntomas, diagnósticos y consejos

El daltonismo es una afección en la cual no se pueden ver los colores de manera normal. También se conoce como deficiencia de color. En el daltonismo generalmente la persona no puede distinguir entre ciertos colores. Con frecuencia no distinguen los verdes de los rojos y, a veces, los azules.

En la retina hay dos tipos de células que detectan la luz. Esas células se llaman bastoncillos y conos. Los bastoncillos solo detectan la luz y la oscuridad y son muy sensibles a los niveles bajos de luz. Los conos detectan los colores y están concentrados cerca del centro de la visión. Hay tres tipos de conos: unos detectan el rojo, otros el verde y otros el azul. El cerebro usa la información que envían los conos para determinar el color que percibimos.

El daltonismo puede ocurrir cuando un tipo o más de conos están ausentes, no funcionan o detectan un color diferente de lo normal. El daltonismo grave ocurre cuando los tres tipos de conos están ausentes. El daltonismo leve ocurre cuando los tres tipos de conos están presentes, pero uno de ellos no funciona bien. Detecta un color diferente de lo normal.

Las revisiones oftalmológicas en la primera infancia son muy importantes para detectar y diagnosticar de manera precoz algunas anomalías visuales, con el fin de evitar, además, futuros problemas en el aprendizaje.

¿Cómo se detecta este problema?

Al ser una anomalía genética, el niño pequeño no sabe si la forma que tiene de percibir los colores es la correcta, pues es como siempre los ha visto. Por eso, no suele ser hasta los tres o cuatro años cuando surgen las primeras sospechas, pues a esta edad el niño ya se comunica perfectamente con su entorno y es capaz de decir lo que está viendo.

Normalmente, los padres se dan cuenta de que están ante un problema de visión cuando el niño confunde los colores al jugar o dibujar. Aunque a veces son los profesores quienes alertan de este hecho, especialmente en la etapa de Infantil, en donde los colores juegan un papel fundamental a la hora de identificar conceptos.

Si en la familia se tienen antecedentes de daltonismo y sospechas de que el niño pueda padecer también esta anomalía en la visión, es aconsejable que lo consultes cuanto antes con el especialista, pues la detección precoz resulta fundamental para guiar al niño en su percepción del mundo.

Por lo general, a partir de los dos años el niño ya podría realizar un test de detección de daltonismo, pues existen pruebas enfocadas a esta edad que resultan fáciles de entender para los más pequeños, con imágenes fáciles de identificar o seguir con el dedo.

¿Qué hacer si mi hijo tiene daltonismo?

Ponerlo en conocimiento de la institución educativa

Ante el diagnóstico, lo primero que se debe hacer es ponerlo en conocimiento del centro educativo para que los profesores lo tengan en cuenta a la hora de trabajar con él.

Explicarle esta anomalía de visión

Al igual que sucede con cualquier otra condición de salud, es recomendable informar al niño sobre lo que le ocurre, empleando palabras y explicaciones acordes a su edad y entendimiento.

Facilitarle el día a día

Ciertas actividades cotidianas que las personas sin este problema de visión hacemos de manera automática, pueden convertirse en un verdadero reto para los niños con daltonismo. De ahí la importancia de facilitarles su día a día, enseñándoles trucos que pueden ayudarles a identificar los colores:

  • Enséñale a recordar las cosas por su orden o posición y no por su color. Un ejemplo muy claro es el de los semáforos, de manera que aprendan a ubicar la luz roja en la parte superior y la verde en la inferior.

  • Organiza su armario con etiquetas para que sepa el color de las prendas, y pueda combinarlas con acierto cuando comience a vestirse solo. Este punto adquiere especial importancia durante la adolescencia.

  • Coloca etiquetas en los lápices de colores con el nombre del color en cuestión, para ayudarle en el colegio a la hora de dibujar.

    El daltonismo es un problema oftalmológico genético y con un origen hereditario. Esta anomalía no es progresiva, pero tampoco reversible, y afecta con mayor frecuencia a varones que a mujeres

Dra. Mariana Vargas

Oftalmología Pediátrica

Sabías que es la Craneosinostosis? Yo tampoco...

¡En mi experiencia laboral creía haber obtenido gran información sobre los niños, las enfermedades y todas las complicaciones que los rodean... pero me aguardaba algo mucho más grande, Si! yo María Fernanda la comunicadora de Clinykids desde su inicio y encargada redes sociales; esa voz detrás de una computadora, que compartía información importante para las familias, que generaba contenido para medios de comunicación, me convertía en Mamá...

Y ahí me di cuenta que me faltaba mucho por conocer, al acercarse mi hija a los 3 meses de nacida empezamos a notar algo extraño en la forma de la cabeza y una protuberancia de los huesitos de la cabeza, nos fuimos para la pediatra que la recibió en el parto, una compañera en Clinykids y al medir la circunferencia cefálica, nos solicitó una tomografía, simplemente para confirmar el diagnóstico.

Y nos empezamos a llenar de criterios técnicos de los que poco conocíamos...

La Dra. Paula Buitrago lo describe de esta forma:

El cráneo de un bebé o un niño pequeño está conformado por placas óseas y los bordes en donde se cruzan estas placas se denominan líneas de sutura. Estas líneas normalmente se cierran cuando el niño tiene 2 o 3 años de edad pero en algunos casos puede ocurrir un cierre prematuro y esto provocará una forma anormal de la cabeza.

Este defecto es de origen congénito y aunque afecta a niños con ciertos síndromes genéticos también se puede encontrar en niños por lo demás sanos.

El tipo de craneosinostosis depende de qué suturas se unan prematuramente. Si la sutura sagital se cierra prematuramente, la cabeza del bebé crecerá en forma alargada y angosta. Si el compromiso es en las suturas coronales, el bebé puede presentar aplanamiento en la frente en el lado del cráneo que se haya cerrado prematuramente, la cuenca del ojo a ese lado de la cabeza puede elevarse y la nariz estirarse también hacia ese lado. Si la que se cierra prematuramente es la sutura lamboidea, la cabeza del bebé puede aplanarse en la parte de atrás.

El médico puede identificar la craneosinostosis mediante el examen físico, y puede solicitar pruebas de imágenes para confirmar el diagnóstico.

La clave para el tratamiento de este trastorno es la detección y el tratamiento precoz, y está determinado por: la edad del niño, su estado general de salud, el tipo y gravedad de la craneosinostosis, entre otros. Generalmente, el tratamiento recomendado suele ser la cirugía y su objetivo es reducir la presión en la cabeza y corregir las deformidades de los huesos del cráneo y de la cara.

El momento ideal para realizar la intervención es antes de que el niño cumpla 6 meses, ya que los huesos son aún muy blandos y fáciles de manipular.

La craneosinostosis que no recibe tratamiento ocasiona deformación de la cabeza la cual, de no ser corregida, puede ser severa y permanente.

Así comenzamos el camino al tratamiento:

10 de mayo: Valoración Pediátrica y tomografía

11 de mayo: Valoración de Neurocirujano pediatra

19 de mayo: Una nueva Valoración de Neurocirugía en el HNN

26 de mayo: Le realizan un TAC para evidenciar el daño

Ya con todos los exámenes listos, nos dan la orden de internamiento y cirugía

02 de junio: Nos internábamos

03 de junio: Realizaban la cirugía.

Llegamos al hospital, según nosotros súper preparados para todo y después de realizar los exámenes de sangre y cuando nos disponíamos a subir al salón nos llaman y nos cancelan la cirugía debido a una emergencia y ahora de regreso a casa a esperar nos reprogramaran... La espera más larga de nuestra vida, estábamos contra reloj ya que a partir de los 6 meses el tipo de cirugía cambiaba y era mucho más invasiva.

Cuando el miércoles 08 de junio, ingresa la llamada; mañana hay que internar a Ana Lucía y de nuevo al hospital a internarnos juntos y el miedo de otra cancelación de emergencia, pero finalmente se llegó el día el 10 de junio del 2016 le realizaron la intervención quirúrgica con gran equipo médico en un hospital lleno de amor y servicio único digno de admirar en nuestra seguridad social.

Ya con la recuperación fue otra historia yo sabía escribir bien, transmitir el conocimiento de los especialistas de Clinykids de la mejor manera, pero cuando me llego el momento, ¡por Dios! Que difícil de la teoría a la práctica las cosas no eran tan sencillas, el dolor de madre me invadía, el miedo a que pasaría con ella y si la lastimaba...

Esto me enseñó a ver las cosas con una nueva óptica, de manera que me permitió, desde mi experiencia como mamá, conocer una condición que se da en 1 de cada 2000 nacimientos y de los cuales la mayoría se da en hombres, que muchas veces pasan desapercibido por médicos y padres, por eso decide compartirles mi experiencia vida con esta condición de manera que juntos conozcamos mejor este padecimiento y así obtener una mayor difusión con el propósito de lograr una mayor detección de los casos que se presenten en el país.

María Fernanda Mora

Comunicadora Clinykids

¨Apoyos psicológicos que deben tener los niños, niñas y adolescentes en los centros educativos con algún Trastorno del Neurodesarrollo¨

Dra. Melania González Molina, Licenciada en Psicología.

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Según la Asociación Americana de Psiquiatría, existe una clasificación de siete trastornos del neurodesarrollo. Los mismos son un grupo de condiciones heterogéneas presentes en  los niños, niñas y adolescentes, que se caracterizan por un retraso o alteración en la adquisición de habilidades, en una variedad de dominios del desarrollo, incluidos el motor, social, emocional, lenguaje y cognición (Thapar, Cooper y Rutter, 2016).

 Por consiguiente, es importante un adecuado apoyo por parte de los centros educativos y su cuerpo de docentes, ya que de acuerdo con la Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad en Costa Rica (Ley N.º 7600), los maestros deben recibir y atender a estos estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE), dentro de sus clases regulares y saber cómo aplicar las diferentes adecuaciones curriculares.

 Así mismo es fundamental identificar el tipo de NEE a través de un adecuado Diagnóstico realizado por profesionales competentes en el área de Psicología, que permita direccionar la eficiencia de las actuaciones profesionales que brindan los docentes y la atención asertiva de las NEE que presentan los estudiantes.

 Los distintos tipos de NEE deben abordarse de formas diferentes, según la clasificación en que se encuentren: visuales, auditivas, cognitivas, físicas, de aprendizaje del habla y superdotación. El Ministerio de Educación Pública de Costa Rica (MEP, 2012) distingue tres tipos de adecuaciones curriculares:


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Por eso, su identificación y clasificación resulta imprescindible para realizar intervenciones exitosas, que permitan al estudiante superar sus limitaciones o discapacidades y desenvolverse en un ambiente de igualdad de condiciones respecto a sus pares.

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