Chupones ¿qué es necesario saber?

La leche materna constituye la principal y mejor fuente de alimento para el bebé; sin embargo en algunas ocasiones y por diferentes motivos, hay mamás que eligen la alimentación con biberón, ya sea utilizando su propia leche previamente extraída o una leche de fórmula. 

En el mercado existe una amplia gama de chupones y tetinas que varían según forma, diseño, el material del que están formados, capacidad, etc. Sin embargo, no existen estudios de investigación que comprueben ventajas o desventajas de unos sobre otros, y es posible que haya que ensayar con varios chupones antes de encontrar el ideal que finalmente es el que al bebé más le guste. 

Sea cual sea el biberón que utilice, es importante que: 

1 Fíjese en el tamaño del agujero de la tetina. Lo ideal es que la leche salga a un ritmo de una gota por segundo una vez que coloque el biberón boca abajo; si el orificio es muy pequeño, el niño succionará con mucha fuerza y puede tragar demasiado aire, y por el contrario, si es muy grande, la leche puede salir muy rápido y atragantarse.

2 No contenga bisfenol A. El bisfenol A, comúnmente abreviado como BPA, es un producto químico que se emplea en la fabricación de muchos plásticos. Estudios en animales han demostrado que altera la función hormonal y por eso la Academia Americana de Pediatría es una de las entidades que recomienda restringir su uso. Cuando vaya a elegir el chupón, verifique el número que se encuentra en el triángulo localizado en la base del envase y si corresponde a un 7, significa que contiene bisfenol.

3 Esterilize todos sus componentes antes de usarlos por primera vez. Puede colocarlos en agua hirviendo durante cinco a diez minutos o en artefactos que existen para tal efecto, siempre y cuando siga al pie de la letra las instrucciones del fabricante. Después se colocan sobre una toalla limpia y se dejan escurrir, sin utilizar paños para secarlos. Tras su primer uso, los chupones se pueden lavar a mano con agua caliente y jabón o colocarlos en el lavaplatos, siempre y cuando tenga la seguridad de que el agua de su casa es tratada con cloro; si no, es conveniente seguir hirviéndolos.

4 Cambie la tetina del chupón si muestra alguna señal de desgaste. 

Igual que con el pecho, la alimentación con biberón debe ser una experiencia relajante y reconfortante tanto para los papás como para el bebé. Por eso, elija un lugar tranquilo y póngase cómodo; cargue al bebé en una posición semisentada; si queda totalmente acostado se puede atragantar o la leche puede fluir al oído, acumularse y producir una infección. Evite alimentarlo en la cuna o idear “sistemas” para que se alimente solo. Sostenga el biberón de tal forma que la tetina siempre esté llena de leche para evitar que trague aire. 

La Academia Americana de Pediatría recomienda suspenderlo completamente a los 15 meses de edad, o como muy tarde a los dieciocho meses. Lamentablemente, el destete no es tan fácil: “porque al bebé le encanta”, “porque es más fácil darle en chupón que en vaso”, “porque la familia no puede soportar el llanto”, etc. Sin embargo, existen mejores razones para suspenderlo y es fundamental que las conozcan:

  • Su uso prolongado se ha asociado a consumo excesivo de leche, obesidad y deficiencia de hierro.
  • Si el niño se duerme con el chupón, ya sea que este contenga leche, jugo, o cualquier bebida azucarada, esto promueve la formación de caries.
  • El bebé se acostumbra a dormirse con el chupón y esto impide que aprenda a conciliar el sueño por sí solo.

Desafortunadamente la tarea no es tan sencilla, pero existen algunos consejos útiles que usted puede hacer para facilitar el proceso:

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Comienze por quitar el chupón del mediodía, después el de la mañana y por último el de la noche, puesto que ese suele ser el más difícil de ceder.


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Ofrézcale un vaso en lugar del biberón. Para comenzar, dele un beberito o un vaso de plástico pequeño, llénelo con agua y ofrézcaselo sólo en una comida al día. Espere a que aprenda a tomarse la mayor parte del líquido antes de llenarle el vaso con leche o jugo o dárselo en todas las comidas. Tenga paciencia, este proceso no ocurre de la noche a la mañana y pueden pasar meses antes de que su hijo quiera tomar todas sus bebidas en vaso.


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Cada día sírvale menos leche o diluya progresivamente su contenido en agua, hasta que en 1-2 semanas sea agua pura.


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Intente que se duerma solo. A la edad de 15 meses el niño ya no necesita comer o tomar nada por la noche, y aunque pida el chupón y parezca sediento, las tomas nocturnas son un modo de consolarse y no una necesidad nutricional. Si usted todavía alimenta a su hijo por la noche, debe dejar de hacerlo. Aunque llore un poco, déjelo, llorará cada noche un poquito menos y en cuestión de días se habrá acostumbrado a su nueva rutina; si esto no ocurre, consulte con su pediatra. 

Dra. Paula Buitrago Mata