Aprendiendo a usar el inodoro

Dra. Paula Buitrago

Pediatra Neonatologa

Cuándo debo empezar?

Algunos niños están fisiológica-mente preparados para el entrenamiento del baño  a los 18 meses de edad mientras que otros lo están hasta los 3 o 4 años = Cada niño es diferente!

Qué implica aprender a ir al baño?

          © Aproximadamente a los 18 meses,  el sistema digestivo y la vejiga del niño han madurado lo suficiente como para retrasar la deposición o micción lo suficiente para lograr llegar al baño.

          © La capacidad de asociar la necesidad de eliminación con el uso de la bacinilla y acordarse de usarla son conceptos que "maduran" un poco después de los 2 años.

          © Destrezas motoras necesarias para llegar al baño, bajarse los pantalones y sentarse en la bacinilla.

          © La preparación social  - conciencia de que otros usan el inodoro más el deseo de imitar ese comportamiento se incrementa a partir de los 18 meses.

          © La preparación emocional ocurre hacia los 2-3 años: el deseo de usar la bacinilla, asumir cualquier temor relacionado con el baño.

          © Las Habilidades verbales se expanden a  los 2 o 3 años.  

          © Capacidad de visualizar acciones (pensamiento simbólico), planear (resolución de problemas) y memorizar— son habilidades que comienzan a emerger al primer año de vida pero que están mucho mejor afianzadas a los 2 años de edad o incluso más tarde.

          © Durante este proceso, su hijo tendrá que aprender a coordinar una combinación compleja de tareas físicas y cognoscitivas y todo este aprendizaje toma tiempo!!!!

  • Si el proceso se inicia antes de los 18 meses de edad, eso no quiere decir que vaya a ser dañino para el niño pero las expectativas de los padres deben ser realistas sin que  en el proceso se imparta castigo ni se maltrate.

  • Los niños menores de 12 meses no sólo estarán menos listos en términos de control de la vejiga y el intestino sino que tal vez no tengan las destrezas físicas necesarias para llegar hasta la bacinilla y quitarse la ropa a tiempo.

  • El sexo del niño tiene poco que ver con lo pronto o tarde que aprenda el hábito y los factores individuales ejercen una fuerza mucho mayor.

  • No hay ninguna relación entre la edad en que alguien aprende a ir al baño y su inteligencia. Se recomienda que los papás Inicien el proceso cuando no se sientan estresados, cuando tengan tiempo libre del trabajo o cuando no se anticipen cambios en el hogar. Un niño que se siente desorientado por recientes perturbaciones tales como una mudanza a una nueva casa, un divorcio o la llegada de un nuevo bebé al hogar podría tratar de recuperar el equilibrio emocional ejerciendo un mayor control sobre aquellos aspectos de su vida que están a su alcance.

Cómo se si mi hijo está listo?

  • Usted mejor que nadie puede juzgar en qué momento ha adquirido su hijo las destrezas necesarias,  aunque no siempre es fácil  determinar el mejor momento para empezar el entrenamiento del baño pues los niños pueden estar listos en un área del desarrollo pero en otra(s) no.

  • Identifique las señales que indican que el niño está listo independientemente de la edad que tenga:  

    * Permanece seco al menos por 2 horas seguidas durante el día o se despierta seco después de las siestas

* Las deposiciones se vuelven regulares y predecibles

* Sus expresiones faciales, postura o palabras revelan que están por orinar o defecar

* Puede seguir instrucciones simples

* Puede ir andando hasta el baño y volver, así como ayudar a quitarse las prendas

* Luce incómodo cuando tiene el pañal sucio y quiere que lo cambien

* Pide que lo dejen usar el inodoro o bacinilla

    * Pide que le pongan ropa interior de niño grande

Reglas que nunca debe olvidar:

          Hay ciertas reglas universales relacionadas con el entrenamiento para usar el inodoro que harán que la experiencia de su familia sea mejor. Entre éstas figuran:

  • Tenga una actituda positiva:  cada vez que el niño progrese, aunque sea un poquito, elógielo; cuando fracase, dígale que con seguridad la próxima vez lo hará mejor y pídale que le ayude a limpiar.

  • Mantenga la rutina del baño lo más consistente posible: la bacinilla en el mismo lugar, la misma secuencia de acciones y cerciórese de que el entrenamiento que usted ponga en práctica sea consistente con el que impartan las demás personas que cuidan del niño.

  • Disfrute de los momentos cómicos y encantadores que se presentarán a lo largo del proceso.

Cómo llevar a cabo el proceso?

  • No se debe obligar al niño en ningún aspecto del proceso.

  • Enseñarle a vestirse y desvestirse por su cuenta.

  • Aproximadamente al cumplir 1 año, su hijo empezará a reconocer la sensación de que tiene el recto o la vejiga llenos, lo que indica la necesidad de evacuar. Es buena idea reforzar la conciencia de este vínculo: cuando note que está a punto de evacuar  dígale "creo que ya viene caca o pipí, lo sientes? Una vez que haya ensuciado el pañal cambiárselo de inmediato para reforzar el concepto de que las deposiciones y la orina deben ser retirados del cuerpo y botarse. No utilice palabras como sucio o cochinada porque pueden hacer sentir mal al niño.  

  • El observar a uno de sus padres, especialmente al del mismo sexo, o hermanos mayores es uno de los mejores modos de enseñarle a hacer lo mismo. La observación no sólo responde a muchas de las preguntas sin plantear de su hijo sino que muy pronto el deseo de imitar su comportamiento la impulsarán a querer usar el inodoro y a pasar del inodoro a la ropa interior.

  • Permita que la observe si eso no lo hace sentir incómoda.

  • Indiqué el proceso. Utilice palabras sencillas y comunes como pipí o caca.

  • Bajarse la ropa.

  • Quedarse sentado en la bacinilla.

  • Limpiarse cuidadosamente con papel higiénico siempre de adelante hacia atrás en el caso de las niñas. 

  • Bajar la palanca del inodoro si el niño lo desea y no se asusta con el ruido.

  •   Lavarse y secarse las manos

        Si siente que su incomodidad tiene un efecto negativo sobre el niño, sugiérale que observe a otro familiar que no se incomode, o busque otros métodos como charlas, libros, etc para familiarizarla con el proceso. 

  • En el momento en que el niño muestre interés usted puede llevarlo a comprar la bacinilla y permitirle que escoja la que él quiera. Cuando llegue a la casa marque la bacinilla con el nombre del niño, anímelo  a jugar con ella, a colocarla donde él quiera, no es necesario que esté en la baño desde el comienzo. El orgullo de pertenencia con frecuencia lo ayuda a interesarse en su uso. 

  • La mejor bacinilla es aquella que es cómoda para su hijo y fácil de limpiar para usted. Cerciórese de que los pies del pequeño toquen el piso. Puede usar un detergente o desinfectante una vez al día. También puede usar una silla infantil ajustada al inodoro y ponga a disposición un taburete en el que descansen los pies del niño de tal modo que pueda apoyarse en el mismo al defecar (esta es la preferida para niños con hermanos mayores).

  • El acto de comprar e instalar la bacinilla no significa que el niño la usará. Anímelo a sentarse en ella mientras hojea libros o juega con sus juguetes y permítale que al principio se quede completamente vestido si así se siente más cómodo.

  • Una vez que su hijo se haya acostumbrado a la idea de la bacinilla y tenga una clara idea de su asociación con la evacuación, es hora de facilitarle su  uso efectivo: empiece a ponerle ropa interior en lugar de pañales, evite ponerle overol`s, jeans, medias largas o prendas que tengan cremallera, botones, o un cinturón que sea difíciles de quitar. Recurra a vestidos cortos o bien pantalones largos o cortos con cintura elástica para ambos sexos o si el niño lo prefiere permita quedarse sin nada de la cintura para abajo mientras está en la casa. Los pañales de entrenamiento son difíciles de quitar. Es mejor usarlos por la noche como una forma de que el niño sienta que está usando ropa interior pero con la facultad de absorber las evacuaciones accidentales hasta que esté entrenado para pasar la noche seco.

  • Anime a que le avise cuando esté a punto de orinar o defecar. Al comienzo es más probable que le avise cuando el pañal ya esté mojado. En este caso elogie por haberle avisado y sugiera que la próxima vez le avise antes. Puede ayudarlo a ser más consciente de sus necesidades preguntándole si necesita ir al baño o llevándolo hasta donde está la bacinilla después de cada siesta y entre 15 a 20 minutos después de cada comida. Entre más independiente lo ayude a sentir durante este paso –permita que camine hasta la bacinilla en lugar de llevarlo cargado, dejando que él mismo se baje los pantalones (tal vez con un poco de ayuda) más capaz se sentirá y será menos probable que se resista.

  • Cuando el niño ya esté sentado en la bacinilla, pídale que trate de hacer caca o pipí. Si nada pasa, póngase de cuclillas al lado del pequeño, tómelo de la mano, converse, lea un cuento, o busque otro modo de hacer que se quede sentado y contento por un rato pero no por más de tres a cinco minutos. Pero si empieza a intranquilizarse o resistirse, déjelo ir. El tratar de forzarlo a usar la bacinilla tan sólo creará más resistencia y dificultará el proceso de entrenamiento.

  • Cuéntele a los demás miembros de la familia lo que el niño pudo hacer en la bacinilla y anime a que lo elogien también. Siga felicitando al niño cada vez que lo use o haga el intento pero no exagere porque podría sentirse presionado.

  • Cuando su hijo haya podido usar la bacinilla de modo efectivo en varias ocasiones a sugerencia suya, trate de bajar la guardia un poco para ver si el pequeño responde a la urgencia de usar la bacinilla por su propia cuenta. Concéntrese en mantener sus comidas y siestas a horas regulares, eso hará que su urgencia de evacuar sea más predecible.

  • Pequeñas recompensas pueden ser un modo efectivo de demostrarle que ha hecho un buen trabajo y que debe sentirse complacido de su propia conducta. Si su hijo pide que le de un regalo más grande la próxima vez dígale con calma que no, ofrézcale el regalo usual y genere una distracción con otra actividad. Contemple la idea de hacer una tabla del baño a la que su hijo pueda pegar una estrella dorada por cada logro. Los abrazos y elogios son los motivadores más poderosos.

  • Cuando el niño necesite usar el inodoro en un lugar distinto a su casa, acompáñelo y brinde su ayuda, cerciórese de que sigue la misma rutina que ha aprendido en casa.

  • Los papás a menudo se preguntan si deben empezar a enseñarles a orinar a sus hijos varones de pie o sentados. No hay una respuesta óptima. Si el niño es muy pequeño puede empezar el proceso sentado hasta que se haya familiarizado y tenga más probabilidades de atinar al momento de orinar. Hacia los 2.5- 3 años, cuando comienzan a interesarse en el concepto del género, empiezan a imitar a sus papás, amigos o hermanos mayores y se paran para orinar.

          w Algunos niños logran defecar en la bacinilla antes de poder orinar puesto que les es más fácil demorar una deposición lo suficiente como para llegar hasta la bacinilla. Absténgase en lo posible de volver a ponerle pañales esto probablemente lo hará sentir que ha fracasado, mantenga la presión ligera pero constante, y trate de conservar el sentido del humor hasta completar el entrenamiento.

Cómo reaccionar antes los Accidentes?

  • El proceso para que el niño se siente en la bacinilla y comienza a usarla con cierta regularidad por lo común tarda 6 semanas aproximadamente y es posible que durante este período ocurran "accidentes" e incluso regresiones. Además, deben transcurrir al menos 6 meses a partir de que el niño comienza a usar la bacinilla para considerarlo totalmente entrenado.

  • Los accidentes relacionados con el uso de baño resultan frustrantes, primero por el desagradable proceso de limpiar después de lo ocurrido, porque tienden a ocurrir cuando los padres están de prisa, la familia está estresada o el niño está en un entorno extraño además de otros asuntos como vergüenza, el control y la auto imagen como padre.

  • Los accidentes son resultantes del olvido, de una distracción momentánea, o del deseo del niño de poner a prueba sus límites, todo lo cual es parte normal del crecimiento.

  • Los niños pequeños pueden distraerse lo suficiente por una variedad de estímulos y no se percatan de las señales de su cuerpo que le indican que necesita orinar.

  • Es posible que su hijo use la bacinilla todos los días sin ningún percance en casa pero que se “olvide” de la secuencia necesaria de acciones en la casa de un amigo o en un restaurante.

  • A pesar de que la habilidad verbal se incrementa muchísimo entre los 2-3 años, es posible que el niño no sepa cómo expresar nuevas situaciones como que su piel está irritada o que está estreñido.

  • Los accidentes pueden forman parte de una lucha de poder entre padres e hijos. Esto ocurre cuando existe un conflicto del enfoque paterno hacia el entrenamiento y el temperamento del niño, su etapa de desarrollo y su estilo de aprendizaje.

Por ejemplo, unos papás que constantemente preguntan a su hijo si necesita ir al baño, pueden despertar la resistencia del pequeño si éste se encuentra en una fase de independencia. En un intento por controlar su propia rutina, el niño puede negarse a admitir que necesita usar la bacinilla hasta que es demasiado tarde. Si el papá no cambia de enfoque o reacciona con demasiada vehemencia o muy negativamente, el niño tenderá a resistirse aún más.

  • Los cambios en la rutina diaria pueden conducir a resistencia: una nueva niñera, la presencia de huéspedes en la casa, un cambio en el horario suyo que hace que le dedique menos tiempo, puede causar ansiedad en el niño y disminuir su voluntad o habilidad para seguir la rutina del baño.

  • Prepárese para enfrentar los accidentes así le será más fácil responder de un modo razonable y estimular una conducta más positiva.

  • Al responder tranquilamente podrá evitar las luchas de poder, la prevención, la ansiedad, la rebelión y otros enredos emocionales.

  • No es recomendable gritarle pero si es importante que el niño sepa que no es aceptable orinar o defecar donde a él le plazca.

  • Si los accidentes han aumentado o usted percibe que el niño se está resistiendo, debe bajar la guardia y dejar que sea el niño quien marque la pauta por un par de días. Trate de determinar que es lo que está causando que su hijo tenga accidentes, considere si su comportamiento favorece o entorpece la situación. Si su hijo capta que usted acepta y está dispuesta a responder a sus necesidades particulares, se tornará mucho más receptivo a sus esfuerzos por entrenarlo.

  • Otra causa de percances puede ser la irritación en la piel en el área genital o anal, una infección de las vías urinarias o el hecho de que esté estreñido. En estos casos comente la situación con el pediatra.

  • Su hijo puede no estar listo para completar el entrenamiento y trata de hacérselo notar del único modo en que es capaz: mediante los accidentes. Haga un alto, espere unas semanas y observe cómo responde. Si tiene muchos accidentes y a usted le molesta mucho, considere volver a darle la opción de usar pañales pero es último recurso ya que el niño lo va a asumir como un retroceso en su crecimiento y se va a sentir menos motivado a usar la bacinilla.

Prevención de accidentes

  1. Procure que el niño vaya al baño antes de salir de la casa.

  2.   Durante un período de por lo menos 6 meses después de completar el entrenamiento para ir al baño, cada vez que salga siga llevando toallas húmedas, un cambio de ropa, y otras cosas que pueda necesitar en caso de un  accidente.

  3.  Cubra el colchón  de la cama de su hijo con un forro de plástico en caso de que se moje en la noche

  4.  Prepare al niño ante cualquier situación nueva que se avecine. 

 

Qué puede provocar una regresión en el niño?

1. Cambios en la rutina

2. Embarazo o  nacimiento de un nuevo hermanito

3. Una enfermedad significativa en el niño o en un miembro de la familia

4. Una muerte reciente

5. Conflictos maritales o el divorcio de los padres

6. Una mudanza próxima o estar en una nueva casa

Así como usted decide romper su dieta o suspender su rutina de ejercicios durante un período difícil en el trabajo, su hijo podría necesitar suspender por un tiempo su aprendizaje para usar el inodoro con el fin de ajustarse a su nueva situación en el hogar.

Cómo resolverlo?

1.    Identifique el problema:

2.    Dígale a su hijo que sabe lo difícil que debe haber sido para él seguir con su rutina cuando están pasando tanta cosas.

3.    Aplique medidas prácticas para aliviar la aflicción del niño: por ejemplo pasar un tiempo a solas con el niño sin el hermanito.

4.    Deje que la lucha sea más del niño pero que sienta el apoyo.

 

esfinteres-798x515.png