Daltonismo en niños... Síntomas, diagnósticos y consejos

El daltonismo es una afección en la cual no se pueden ver los colores de manera normal. También se conoce como deficiencia de color. En el daltonismo generalmente la persona no puede distinguir entre ciertos colores. Con frecuencia no distinguen los verdes de los rojos y, a veces, los azules.

En la retina hay dos tipos de células que detectan la luz. Esas células se llaman bastoncillos y conos. Los bastoncillos solo detectan la luz y la oscuridad y son muy sensibles a los niveles bajos de luz. Los conos detectan los colores y están concentrados cerca del centro de la visión. Hay tres tipos de conos: unos detectan el rojo, otros el verde y otros el azul. El cerebro usa la información que envían los conos para determinar el color que percibimos.

El daltonismo puede ocurrir cuando un tipo o más de conos están ausentes, no funcionan o detectan un color diferente de lo normal. El daltonismo grave ocurre cuando los tres tipos de conos están ausentes. El daltonismo leve ocurre cuando los tres tipos de conos están presentes, pero uno de ellos no funciona bien. Detecta un color diferente de lo normal.

Las revisiones oftalmológicas en la primera infancia son muy importantes para detectar y diagnosticar de manera precoz algunas anomalías visuales, con el fin de evitar, además, futuros problemas en el aprendizaje.

¿Cómo se detecta este problema?

Al ser una anomalía genética, el niño pequeño no sabe si la forma que tiene de percibir los colores es la correcta, pues es como siempre los ha visto. Por eso, no suele ser hasta los tres o cuatro años cuando surgen las primeras sospechas, pues a esta edad el niño ya se comunica perfectamente con su entorno y es capaz de decir lo que está viendo.

Normalmente, los padres se dan cuenta de que están ante un problema de visión cuando el niño confunde los colores al jugar o dibujar. Aunque a veces son los profesores quienes alertan de este hecho, especialmente en la etapa de Infantil, en donde los colores juegan un papel fundamental a la hora de identificar conceptos.

Si en la familia se tienen antecedentes de daltonismo y sospechas de que el niño pueda padecer también esta anomalía en la visión, es aconsejable que lo consultes cuanto antes con el especialista, pues la detección precoz resulta fundamental para guiar al niño en su percepción del mundo.

Por lo general, a partir de los dos años el niño ya podría realizar un test de detección de daltonismo, pues existen pruebas enfocadas a esta edad que resultan fáciles de entender para los más pequeños, con imágenes fáciles de identificar o seguir con el dedo.

¿Qué hacer si mi hijo tiene daltonismo?

Ponerlo en conocimiento de la institución educativa

Ante el diagnóstico, lo primero que se debe hacer es ponerlo en conocimiento del centro educativo para que los profesores lo tengan en cuenta a la hora de trabajar con él.

Explicarle esta anomalía de visión

Al igual que sucede con cualquier otra condición de salud, es recomendable informar al niño sobre lo que le ocurre, empleando palabras y explicaciones acordes a su edad y entendimiento.

Facilitarle el día a día

Ciertas actividades cotidianas que las personas sin este problema de visión hacemos de manera automática, pueden convertirse en un verdadero reto para los niños con daltonismo. De ahí la importancia de facilitarles su día a día, enseñándoles trucos que pueden ayudarles a identificar los colores:

  • Enséñale a recordar las cosas por su orden o posición y no por su color. Un ejemplo muy claro es el de los semáforos, de manera que aprendan a ubicar la luz roja en la parte superior y la verde en la inferior.

  • Organiza su armario con etiquetas para que sepa el color de las prendas, y pueda combinarlas con acierto cuando comience a vestirse solo. Este punto adquiere especial importancia durante la adolescencia.

  • Coloca etiquetas en los lápices de colores con el nombre del color en cuestión, para ayudarle en el colegio a la hora de dibujar.

    El daltonismo es un problema oftalmológico genético y con un origen hereditario. Esta anomalía no es progresiva, pero tampoco reversible, y afecta con mayor frecuencia a varones que a mujeres

Dra. Mariana Vargas

Oftalmología Pediátrica